La escena de vehículos arrastrados por la lluvia hasta un panteón no es solo una anécdota viral: es una señal de alarma para desarrolladores, compradores de vivienda y aseguradoras. La fragilidad del sistema de drenaje en Chihuahua capital está afectando directamente el valor del suelo urbano en zonas que hace apenas meses eran promovidas como de alta plusvalía.
Inversionistas en bienes raíces, promotores inmobiliarios y compradores finales comienzan a cuestionar la viabilidad de adquirir o construir en colonias donde el agua puede arrastrar un coche o dañar estructuras con una sola tormenta. Esto se traduce en una desaceleración inmediata de cierres de venta y un aumento en devoluciones de anticipos.
Al mismo tiempo, las empresas de seguros están revaluando sus mapas de riesgo para la ciudad. Las zonas más afectadas podrían ver un aumento del 15 al 30% en las primas anuales para autos, casas y negocios, afectando directamente la accesibilidad financiera para pequeños propietarios y emprendedores.
Lo que el agua se llevó no fueron solo coches: también se llevó la confianza de quienes estaban apostando por el crecimiento urbano de Chihuahua.
Red República lo deja claro: en el mercado inmobiliario, cada inundación cuesta mucho más que el lodo.


