Ante la falta de agua y electricidad, el municipio vive una situación crítica que exige coordinación estatal, federal y municipal.
Jiménez, Chihuahua. — La región sur del estado atraviesa una de sus etapas más críticas en materia hídrica. Desde hace semanas, agricultores y habitantes de zonas rurales han denunciado la ausencia total de agua para consumo humano y uso agrícola. El problema se ha agravado por los continuos cortes de energía eléctrica que afectan los sistemas de bombeo, pozos y plantas de riego.
Esta combinación de factores ha generado tensión en comunidades como Torreoncitos, donde la población decidió tomar las instalaciones de la CFE en un acto desesperado. De acuerdo con testimonios recabados, la acción se dio por “hartazgo y hambre”, reflejando la profundidad de la crisis.
Causas estructurales
El problema no es reciente. Jiménez ha padecido una gestión deficiente de sus recursos hídricos durante años. La sobreexplotación de acuíferos, la falta de infraestructura para captación y tratamiento de agua, así como una planeación urbana desarticulada, han generado una dependencia insostenible del sistema eléctrico para acceder al líquido vital.
A esto se suma la escasa inversión federal y estatal en proyectos de retención pluvial, reparación de redes de distribución y mantenimiento de pozos. En la zona rural, decenas de familias dependen de pipas irregulares, mientras en áreas agrícolas el panorama es aún más sombrío: sin energía para extraer agua, se ha detenido la siembra, amenazando la producción y el sustento de cientos de familias.
La visión de la nueva administración se basa en entender el agua como un recurso estratégico que define el desarrollo del municipio. Además, se está planteando la posibilidad de declarar a Jiménez como zona prioritaria de atención hídrica, para canalizar apoyos extraordinarios.
Un llamado a la corresponsabilidad
Desde el sector empresarial local, ha surgido un posicionamiento claro: el alcalde no podrá resolver la crisis solo. A pesar de que la nueva administración ha planteado un plan robusto, técnicamente viable y con visión de largo plazo, los actores productivos insisten en que la única forma de revertir el colapso hídrico es con la participación activa de todos los sectores.
“Tenemos un buen proyecto sobre la mesa, pero si los empresarios, agricultores y ciudadanos no nos sumamos desde ya, no habrá infraestructura ni plan que alcance”, afirmó uno de los representantes del gremio agrícola durante una reunión reciente con autoridades municipales.
La corresponsabilidad, aseguran, será la piedra angular para reconfigurar un sistema hídrico resiliente, moderno y justo. La alternativa es seguir en el abandono y la escasez.


