Según declaraciones recientes del alcalde Francisco Muñoz, Jiménez es hoy la segunda ciudad más segura del estado. El dato, respaldado por índices del Secretariado Ejecutivo, no solo tiene valor político o social, sino económico: la seguridad se traduce en condiciones favorables para atraer inversión, turismo y desarrollo habitacional.
A diferencia de otros municipios con mayores índices delictivos, Jiménez ofrece una plataforma de bajo riesgo para negocios familiares, cadenas comerciales e incluso operaciones logísticas. Empresas con presencia regional han comenzado a analizar su traslado o expansión hacia zonas seguras, lo que convierte a la ciudad en una alternativa emergente para inversión industrial ligera y agroindustrial.
El reto está en capitalizar esta percepción con incentivos, infraestructura y campañas dirigidas a inversionistas. La seguridad es un activo, pero si no se comunica y convierte en proyectos concretos, se convierte en una ventaja desperdiciada.
Red República insiste: en un estado donde la seguridad escasea, quien la tiene debe convertirla en desarrollo.


