La CDMX enfrentó en junio el volumen de lluvia más alto desde 2004: más de 220 millones de m³, con 54 encharcamientos, fallas en Metro y árboles caídos. Bajo el operativo Tlaloque, se movilizaron 572 técnicos y se destinaron 11.6 M MXN en apoyos a familias afectadas.
Contexto:
Aunque la jefa de Gobierno afirmó que el programa ha funcionado y evita inundaciones mayores, también quedó en evidencia la fragilidad del drenaje profundo, la saturación del sistema y las consecuencias de la obsolescencia urbana.
Análisis:
- Las lluvias no son evento, son síntoma. La infraestructura tardía o falible colapsa en cada temporada crítica.
- El drenaje profundo y los colectores (como el Túnel Emisor Oriente) deben acelerar su construcción y mantenimiento.
- El monto invertido en operación no sustituye una estrategia de largo plazo con diseños resilientes y gasto controlado.
Cierre editorial:
Red República observa:
La CDMX no necesita héroes hidroneumáticos. Necesita visión urbana. Lluvia tras lluvia, el mismo sistema falla. Para no repetir el drama climático, se requiere drenaje integral, no solo reacción.


