La mañana de este 28 de julio, diversas zonas de México registraron actividad sísmica que, aunque no causó daños graves, mantuvo en alerta a la población y a los sistemas de protección civil. De acuerdo con los reportes oficiales, el movimiento telúrico se percibió principalmente en la región del Pacífico, con magnitudes moderadas que activaron protocolos de revisión en edificios y estructuras estratégicas.
El Servicio Sismológico Nacional informó que el epicentro se localizó en una zona de alta actividad tectónica, lo que explica la constante presencia de movimientos en esa región del país. Hasta el momento, no se han reportado víctimas ni daños estructurales de consideración, aunque en algunas ciudades costeras se realizaron evacuaciones preventivas y se reforzaron medidas de seguridad en áreas escolares y hospitales.
La Coordinación Nacional de Protección Civil reiteró la importancia de contar con planes de emergencia y participar en simulacros para estar preparados ante cualquier eventualidad. Las autoridades locales, por su parte, hicieron un llamado a no difundir información no verificada y a mantenerse atentos a los canales oficiales.
Este nuevo sismo recuerda la vulnerabilidad geográfica de México, situado en el Cinturón de Fuego del Pacífico, una de las zonas con mayor actividad sísmica del mundo. Expertos señalan que estos movimientos, aunque naturales, deben ser tomados como una oportunidad para reforzar la cultura de prevención y actualizar protocolos de seguridad tanto en hogares como en espacios públicos.


