La tormenta que azotó el norte de Chihuahua capital no solo dejó daños materiales: activó alertas en sectores clave de inversión. Colonias como Vistas del Norte, zonas comerciales como Plaza Sendero y tramos industriales en el periférico fueron arrasados por el agua, generando pérdidas millonarias para comercios, talleres, empresas de transporte y bodegas.
Más allá de la emergencia inmediata, la afectación plantea un riesgo estructural: Chihuahua está recibiendo inversión nacional e internacional en bienes raíces, manufactura y logística, pero la infraestructura pluvial de la ciudad no ha sido modernizada al mismo ritmo. El resultado: zonas de alto valor están ahora catalogadas como vulnerables por aseguradoras y fondos de inversión.
Expertos en análisis de riesgo urbano ya han advertido que las aseguradoras podrían aplicar primas más altas o incluso limitar coberturas en estas áreas, lo que encarecería la operación de negocios y frenaría desarrollos futuros. Además, las cadenas de suministro locales sufrieron interrupciones: tiendas, restaurantes y servicios de última milla cerraron por horas o días, dejando pérdidas acumuladas que aún no se cuantifican.
La tormenta duró minutos, pero su impacto durará meses en balances, percepciones y decisiones de expansión empresarial.
Red República lo afirma: una ciudad que quiere inversión debe empezar por blindar sus cimientos.


