En una manifestación que refleja el hartazgo acumulado, vecinos de la colonia San Felipe en Chihuahua alzaron la voz para exigir a las autoridades un alto inmediato al caos vial y al crecimiento desordenado de construcciones en la zona. Con pancartas y una solicitud directa al Gobierno Municipal, los habitantes del sector reclamaron lo que consideran una pérdida progresiva de calidad de vida por la saturación de vehículos, la falta de control urbano y la aparente indiferencia institucional.
El punto de quiebre parece haberse intensificado tras la operación de nuevos complejos habitacionales, así como el incremento de comercios, escuelas y desarrollos verticales que, según los colonos, han modificado radicalmente el perfil de la zona residencial sin estudios previos de impacto vial, urbano ni ambiental. En su pronunciamiento, los ciudadanos señalaron directamente a las autoridades municipales, particularmente al área de Desarrollo Urbano y a la Dirección de Obras Públicas, por permitir autorizaciones que favorecen intereses particulares sobre el bienestar colectivo.
La molestia no es nueva. Desde hace más de un año, habitantes del sector han solicitado mesas de trabajo y propuestas concretas, sin embargo, acusan que sus peticiones son ignoradas o se diluyen en trámites burocráticos sin consecuencias tangibles.
Mientras el gobierno municipal no ha emitido una respuesta oficial, el movimiento vecinal de San Felipe se perfila como uno de los casos más visibles de resistencia ciudadana contra el modelo de desarrollo vertical sin planeación. Un caso que pone sobre la mesa una discusión cada vez más urgente: ¿hasta dónde puede crecer una ciudad sin que colapse su tejido social?


