El problema del agua en Parral dejó de ser una advertencia: ya es una realidad que golpea a más de 100 mil habitantes. Según reportes de la Junta Municipal de Agua y Saneamiento (JMAS), el consumo de agua potable se disparó un 33 % en los últimos meses, elevando la demanda a 420 litros por segundo, mientras la capacidad de abasto apenas cubre 380 L/s, generando un déficit de 40 litros por segundo.
Las autoridades reconocen que esta presión sobre el sistema ha forzado la activación de tandeos más agresivos, afectando colonias en horarios cada vez más prolongados sin servicio. La situación se agrava por el desgaste de las redes de distribución, la falta de captación pluvial efectiva y la inestabilidad de los mantos acuíferos en la región.
El repunte en consumo se atribuye a una combinación de factores: temperaturas extremas, crecimiento urbano no planificado, aumento en conexiones clandestinas y una cultura de uso intensivo en sectores comerciales y domésticos. Aunque ha llovido más que en 2023, las precipitaciones han sido insuficientes para recuperar niveles óptimos en pozos y tanques.
El director técnico de la JMAS señaló que se requieren inversiones millonarias para modernizar las fuentes de captación y rehabilitar la red hidráulica. Mientras tanto, se insiste en la necesidad de reducir el uso no esencial, reparar fugas y fomentar hábitos responsables de consumo.
Desde Red República lo advertimos: en ciudades donde crece la sed, no basta con esperar que llueva. La gestión del agua es hoy el verdadero rostro de la gobernabilidad urbana.


